La Justicia otorgó el arresto domiciliario a Justina Gordillo, una de las acusadas de haber encubierto el crimen de Érika Antonella Álvarez. La decisión fue adoptada este martes por la jueza Jimena Suárez, en una audiencia que terminó con la madre de la víctima expulsada de la sala luego de protagonizar una fuerte reacción al conocer el fallo.

El crimen ocurrió el 7 de enero. Ese día, Érika se dirigió hasta la vivienda de Felipe “El Militar” Sosa. Según la acusación, allí fue asesinada a golpes. Al día siguiente, su cuerpo fue encontrado en un descampado de Manantial Sur, donde había sido arrojado.

Sosa quedó acusado por el homicidio y fue detenido posteriormente en Buenos Aires. La investigación también alcanzó a Gordillo, quien era su ex pareja y se desempeñaba como empleada judicial. La mujer fue detenida en febrero, señalada por los investigadores como partícipe de distintas maniobras destinadas a encubrir el crimen y proteger al principal acusado.

Desde hace más de seis meses, sus defensores, María Florencia Abdala y Camilo Atim, vienen cuestionando la acusación y solicitando que Gordillo recupere la libertad. El planteo volvió a ser analizado ahora por el tribunal de Impugnación, cuando la causa se encuentra próxima a llegar a la instancia de juicio.

EL CASO. Érica Álvarez fue asesinada el 7 de enero y la Justicia acusó por el crimen a Felipe Sosa y a Justina Gordillo como su presunta encubridora. ARCHIVO

Durante la audiencia, tanto el representante del Ministerio Público como la querella se opusieron al pedido de la defensa. Sin embargo, la jueza Jimena Suárez resolvió concederle el beneficio del arresto domiciliario.

La medida no implica que Gordillo quede en libertad plena. Para abandonar el lugar de detención donde permanece alojada deberá afrontar una caución de $100 millones y utilizar una pulsera electrónica de seguimiento, según informaron fuentes judiciales.